viernes, 15 de marzo de 2013
#EBL
Nos vemos en Barcelona. El sábado 16 de marzo, a partir de las diez de la mañana, en La Violeta de Gràcia (calle Maspons 6), segundo encuentro de #EBL. Charlaremos sobre literatura.
domingo, 27 de enero de 2013
«Es una verdad universalmente aceptada...»
El año 2013 comienza con el que será uno de los acontecimientos literarios del año: mañana, 28 de enero, se celebra el bicentenario de la publicación de Orgullo y prejuicio, de Jane Austen. En Inglaterra, qué duda cabe, se contempla casi como un día de fiesta nacional, pero parece que la jornada también prometerá en España, con artículos variados e interesantes en prensa.
Este mismo fin de semana se daba el pistoletazo de salida con sendos artículos sobre la obra y su autora en el Abc Cultural, a cargo de Luis Magrinyà (escritor y editor de Alba), y en el suplemento SModa de El País, donde se hacía una mención especial a la edición conmemorativa que ha publicado la editorial Espasa (en Austral) y al prólogo de su traductor, el escritor José C. Vales.
Resulta casi inconcebible que una obra maestra como Orgullo y prejuicio fuera escrita por Jane Austen cuando apenas contaba veinte años. Titulada en principio First impressions, la redactó entre octubre de 1796 y agosto de 1797. El 1 de noviembre de 1797, el padre de la señorita Austen le envió una carta a Thomas Cadell, editor londinense, proponiéndole su publicación, pero fue rechazada. Entre 1811 y 1812, Jane revisó la novela y cambió el título: para ello se inspiró en un pasaje de Cecilia, de Fanny Burney, una obra que admiraba. Jane Austen vendió finalmente el manuscrito al mismo editor que le había publicado anteriormente Sentido y sensibilidad, Thomas Egerton, por 110 libras (aunque ella había solicitado 150).
Egerton publicó la novela en tres volúmenes (como era costumbre en la época) el 28 de enero de 1813. En la portada figuraban únicamente unas palabras sobre Jane: "Por la autora de Sentido y sensibilidad" (que a su vez llevaba como firma: "Por una dama"). El inmediato éxito que obtuvo Orgullo y prejuicio (con varias reediciones a los pocos meses de su publicación) provocó que pronto se supiera quién estaba bajo aquel anonimato.
Doscientos años después de su publicación, Orgullo y prejuicio puede vanagloriarse de ser una de las novelas más vendidas de la historia. Y no sólo eso: también de figurar entre las obras maestras de la literatura universal. Quienes piensan que esta novela y su autora pertenecen a un peldaño menor en el escalafón demuestran una ignorancia pertinaz y un desconocimiento absoluto de la historia de la literatura y del Romanticismo. La culpa de ello es la visión edulcorada y nada acertada que, con el paso del tiempo, se ha vertido sobre Jane Austen y su obra. Jane Austen fue una adelantada a su época, una escritora realmente innovadora, y las protagonistas de sus novelas (como, por ejemplo, Elizabeth Bennet) auténticas mujeres independientes en un tiempo en el que eran completamente ninguneadas. Su crítica social no debería pasar inadvertida.
(La bibliotecaria pide disculpas a sus socios y corresponsales por el tiempo transcurrido desde que escribió el último post y confía en que sus lectores no hayan abandonado el carnet de la biblioteca).
sábado, 22 de diciembre de 2012
Feliz Navidad
"Y respecto a los dulces (pudin de arándanos o de frutas variadas), lo dejo a tu consideración. Lo único que te pido es que no seas tacaña. La Navidad es sólo una vez al año".
Elizabeth Gaskell, Tormentas y buen tiempo en Navidad.
miércoles, 12 de diciembre de 2012
Arnold Bennett Bloggers Assembly
Hoy se ha dado el pistoletazo de salida para los preparativos de una iniciativa tan curiosa como interesante y necesaria: reinvindicar la figura del gran escritor inglés Arnold Bennett, inexplicablemente ninguneado por estos lares, sobre todo, editorialmente. El próximo 27 de marzo de 2013, día en el que se cumplirán ochenta y dos años del fallecimiento del novelista, se llevará a cabo una acción simultánea en numerosos blogs para rendir homenaje a su memoria. La propuesta es idea de José C. Vales (Las luciérnagas no usan pilas) y de Elena Rius (Notas para lectores curiosos) y está abierta a todo aquel que quiera participar. Dentro de unos días se pondrá en funcionamiento una web creada ad hoc para la ocasión en la que se irán mostrando los blogs que ya se han comprometido a escribir ese 27 de marzo un post sobre Arnold Bennett.
Esta bibliotecaria se alegra especialmente de esta celebración bennettiana: el señor Bennett y su Cuento de viejas fueron sus compañeros inseparables durante el verano de 2011 mientras viajaba en barco por media Europa.
(Los lectores de esta biblioteca que quieran sumarse al homenaje se pueden poner en contacto con los patrocinadores de la iniciativa en sus blogs).
viernes, 7 de diciembre de 2012
Reading is sexy
domingo, 2 de diciembre de 2012
El orden y el caos: librerías en Roma
Recorrer las librerías de las ciudades que se visitan es una obligación ineludible. No sólo procuran información sobre los libros que leen los ciudadanos de esos lugares, sino que además proporcionan visiones distintas acerca del modo que tienen otras gentes de organizar los libros y la literatura. En Londres he visto librerías excéntricas; en Venecia, librerías románticas; en París, librerías bohemias; en Viena, librerías prusianas; en Buenos Aires, librerías psicoanalíticas; en Dubrovnik, librerías arrasadas por la guerra...
En Roma -y de esto trata esta entrada- he visto dos librerías en las que quise detenerme y entrar.
La primera es La Feltrinelli que está ubicada en las Galerías Alberto Sordi, en Piazza Colonna, junto a la Vía del Corso. Está encastrada en una especie de palacio y aún se pueden descubrir los mármoles y el esplendor del Renacimiento italiano en sus paredes. Los espacios y los departamentos remarcan su carácter moderno con grandes fotografías de escritores, artistas y fotogramas cinematográficos (el mejor, el perteneciente a la famosa escena orgásmica de Cuando Harry encontró a Sally, situada en la cafetería). Como es habitual en las librerías actuales, no sólo de libros viven sus propietarios: un agradable restaurante, una oferta variopinta de gadgets, adornos, curiosidades, cuadernos, papelería, etcétera, hacen las delicias de visitantes y asiduos. En definitiva, la librería de nuestra época parece avanzar hacia un espacio amplio y diverso donde los libros conviven (amablemente) con la música, con internet, con el cine y con otras disciplinas artísticas e intelectuales.
La segunda librería tiene un carácter más especial. Se llama Invito alla Lettura y está en el Corso Vittorio Emanuele II (en el número 283). Adentrarse en el fabuloso caos de esta librería es como caer en un torbellino furibundo de guitarras, sillas, baúles, móviles, libros, discos volanderos, postales, cajas, más baúles, figuritas, pisapapeles, bolas de nieve, recortables, bolsas, vasos, sofás y señores en sillones, maniquíes, etcétera, etcétera. Probablemente, el diseño de esta librería no está tan estudiado como el de La Feltrinelli y tal vez la acumulación de objetos y cachivaches sólo se deba a un carácter acaparador y batuburrillesco de su propietario, pero no cabe la menor duda de que el negocio posee todo el encanto que un aficionado a los libros esperaría encontrar. Lo único que se puede asegurar es que el cliente debe acudir con las ideas bien claras, o de lo contrario la superabundancia de textos, cómics, revistas, postales antiguas, fotografías viejas, marcapáginas, grabados y recortes de periódicos puede confundirlo y distraerlo de su primera intención: comprar un libro. De todos modos, si se siente atraído por cualquiera de los innúmeros objetos que pueblan esta librería, no se reprima y pregunte el precio.
viernes, 30 de noviembre de 2012
30 de noviembre: Día de las Librerías
"Los libros son la riqueza atesorada del mundo y la adecuada herencia de generaciones y naciones"
Henry David Thoreau
domingo, 18 de noviembre de 2012
Un mes en el Mar del Norte
A finales del siglo XIX, la escritora Maria van Rysselberghe (1866-1959), esposa del pintor belga Théo van Rysselberghe, se recluyó durante un mes en una casita de una playa del Mar del Norte. Debido a una serie de casualidades, su marido no pudo acompañarla, y por otra serie de casualidades, quien la acompañó fue el poeta flamenco Émile Verhaeren, necesitado de pasar una temporada junto al mar.
Maria había conocido hacía unos años a Émile, con quien se había cruzado en algunas ocasiones. Sin embargo, no fue hasta que su marido y Émile se hicieron íntimos amigos cuando trabó amistad con él. A pesar de estar felizmente casada ("ocupaban mi vida un amor muy alegre y la ternura de una hija"), el poeta se convirtió en el "centro de gravedad" de su existencia. Y aunque Émile también estaba felizmente casado, el sentimiento fue recíproco.
En aquellas circunstancias, a Maria le pareció casi un milagro la perspectiva de pasar un tiempo con el poeta. Y lo que sucedió durante ese mes en la casita de la duna es el argumento de Hace cuarenta años. Sólo cuando desaparecieron sus protagonistas y ella era la única superviviente de la historia, decidió escribir esta novela autobiográfica (aunque en la revista Nouvelle Revue Française aparecieron algunos fragmentos bajo el seudónimo Saint-Clair, el lugar en el que Maria y Théo tenían una casa).
Hace cuarenta años es el relato de una pasión conmovedora entre dos personas a las que les resulta imposible no amarse. Es el relato de una pasión clandestina que se nutre de indirectas, roces, silencios, gestos, paseos y lecturas. En la casita de la duna, Maria y Hubert (el trasunto de Émile) viven su extraordinaria historia de amor ajenos a la realidad, abnegadamente y privándose de placeres sexuales. Pese a ello, cada página destila sensualidad.
Los días transcurren despacio en el Mar del Norte. Lo que Maria y Hubert no se atreven a decir con palabras, lo transmiten con sus lecturas ("te habré amado mucho antes de dejar de quererte", de las cartas de Flaubert). Y a pesar de su tácito acuerdo en que la relación no vaya a más, no deja de haber momentos de dolor, pues ambos se dan cuenta de que son "dos mitades idénticas". El mes termina con la visita de ambos cónyuges y una solitaria excursión de los dos amantes.
Podría pensarse que para Maria y Émile el punto final de su relación es el punto final de la novela. Pero no fue así. Para Maria, Émile se convirtió en la persona que se adueñó de su corazón, un espacio que nadie volvió a ocupar jamás ("la historia de un breve instante, de un acorde cuya resonancia se ha prolongado a lo largo de toda una vida"). Y para Émile, lo mismo: sus poemas conyugales hacen pensar que su destinataria no fue su mujer, Marthe Massin, al menos no exclusivamente, sino Maria van Rysselberghe.
Hace cuarenta años está primorosamente editado por errata naturae (maravilloso el colofón) y la esmerada traducción corre a cargo de Regina López Muñoz, con un cuidado tono lírico y poético. La obra de Maria van Rysselberghe es breve y hasta ahora sólo se había publicado en castellano Los cuadernos de la Petit Dame (una crónica de la vida diaria de André Gide). Esta novela permanecía inédita, inexplicablemente: se trata de una pieza de orfebrería delicadamente engarzada cuya lectura emociona y hace pensar en cómo sobrellevar los accidentes sentimentales del corazón.
Preciados últimos momentos, ¿cómo hacer para que nada de vosotros se desvanezca? ¿Cómo preservaros de la angustia que os echa a perder? Yo me decía a mí misma: "Camino a su lado, y mañana aún estará aquí". Y otra voz, más fuerte, declaraba: "Todo esto ya nunca volverá a existir". Y nuestros ojos se buscaban, siempre al mismo tiempo, como si solamente fuéramos capaces de hallar auxilio en la mirada del otro. Cuando él veía que mis ojos se llenaban de espanto, encontraba deliciosas formas de alegría para hacerme sonreír. Pero pronto no hubo ya entre nosotros espacio para otra cosa que no fuera el ansia o la desesperación, y la una retenía a la otra. Ya no admitíamos la separación.
Van Rysselberghe, Maria, Hace cuarenta años [Il y a quarante ans], errata naturae, Madrid, 2012. Traducción de Regina López Muñoz. Epílogo de Natalia Zarco. Rústica, 88 páginas.
domingo, 4 de noviembre de 2012
El reciclaje inglés
En estos tiempos modernos, en los que todos disponemos de smartphones, tabletas, ereaders, netbooks y demás cacharros tecnológicos, inventos que en su día parecieron maravilllosos tienen prácticamente los días contados. Por ejemplo: las cabinas telefónicas. En muchas ciudades y pueblos de Inglaterra las han reciclado y se han convertido en minibibliotecas. La única condición para llevarse un libro es dejar otro en su interior. Si bien es cierto que las cabinas españolas carecen del encanto de las inglesas, tan reconocibles, no estaría mal que aquí también se reciclaran: al fin y al cabo, la mayoría se encuentra en un estado lamentable y nunca está de más poder ver, encontrar y buscar libros cada vez que uno dobla una esquina.
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